Alvaro Quintanilla
En los productos de consumo la lógica utilizada en el pasado y basada en criterios muchas veces medibles (test de usuarios, targets, prestaciones, ergonomía, tecnología, etc), ha dejado paso a aspectos mucho más difíciles de evaluar, basados en la capacidad de los objetos de ser deseables y de empatizar con aquellos que los venden, los compran o los utilizan.